09 abril 2008

El Marketing Interno: El empleado es el primer cliente

Aprenda las claves para aplicar las metodologías del marketing a las relaciones de las personas dentro de las organizaciones.

Los profesionales, que llevamos años en el mundo del marketing, somos capaces de persuadir a través de productos y servicios al público en general. Por lo tanto, si podemos hacerlo hacia afuera, también lo podemos hacer hacia adentro. En el marco de esta premisa aparece el marketing interno, que es tan simple como aplicar las metodologías del marketing a las relaciones de las personas dentro de las organizaciones.

En un ámbito interno, ya sea una organización grande o pequeña, hace falta investigar lo que está pasando y obtener información de todos los procesos. Posteriormente, es de vital importancia ser coherentes y aplicar medidas. Si hacemos una encuesta de clima laboral a los trabajadores y después no somos consecuentes con los resultados, se ha acabado nuestra credibilidad.El cliente interno es el trabajador y es más exigente que el externo, ya que conoce muy bien el negocio. Los de afuera pueden conocer la publicidad y las características de nuestro producto, pero nunca sabrán como se ha producido. En cambio el cliente interno tiene mucha más información sobre lo que está pasando en la organización y, por lo tanto, requiere más conocimientos de todo el proceso. En definitiva, de lo que se trata es de que el trabajador llegue a saber para qué es útil su trabajo, sin embargo en muchas ocasiones no lo termina de saber. Hace eficazmente su trabajo, pero no conoce realmente el objetivo estratégico de sus tareas.Un factor clave en la relación con los trabajadores es la creación de un “contrato emocional” entre ellos y la organización. Las personas somos equilibrio entre razón y emoción; por lo tanto, no podemos ser fríos y simplemente racionales, porque realmente no somos así. Este proceso emocional supone, en primero lugar, escuchar. En el marketing externo escuchamos al cliente para saber lo que quiere, por lo tanto, debemos hacer lo mismo hacia el interior del a empresa. Tenemos que escuchar al cliente interno y después darle lo que realmente necesita, siempre que no vaya en contra de los objetivos de la empresa.

No hay cliente satisfecho sin empleado satisfecho. Si queremos satisfacer a los clientes externos es mediante la satisfacción de los clientes internos y esto sólo será posible a través de procesos de marketing.En muchas ocasiones las empresas apelan a la sensibilidad buscando engañar a los trabajadores, lo cual no es legítimo. El paquete emocional se basa en la confianza y en la honestidad mutua. Si no se dan estas razones, no hay contrato emocional, ni nada. La gente compra la decisión de un directivo si existe la posibilidad de compartir un planteamiento emocional, desde un punto de vista objetivo. Es obvio que lo harás mejor si estás comprometido voluntaria y vocacionalmente.La gran mayoría de las empresas españolas todavía no están conscientes de la utilidad del marketing interno. Seguimos hablando de recursos humanos como si fueran recursos de tipo monetario o físico y, en realidad, aquí se trata de gestionar personas, que es una cosa diferente. La administración de los recursos humanos corresponde a las áreas especializadas, pero la gestión de las personas es responsabilidad de cualquier directivo, a cargo de un equipo humano.En España, por la cultura de management, parecería lógico que fueran los departamentos de recursos humanos los que se dotasen de personal especializado en marketing interno para poder aplicarlo eficientemente al conjunto de las personas de la organización. Sin embargo, esta responsabilidad también podría depender del área de marketing, siempre que ésta ocupe un lugar privilegiado dentro las empresas. Toda la organización debe estar convencida y tiene que participar en la implementación del marketing interno; no sólo el top management.

En este sentido, hay una tercera parte muy importante, que corresponde a la formación. Por ejemplo, las áreas con personas que trabajan de cara al cliente necesitan mucha formación y muy buena relación con la empresa. Una persona maltratada en términos económicos o en términos de lo que ahora se denomina compatibilidad de la vida profesional y personal, no la convenceremos de hacer algo de una manera emocional de cara a los clientes externos.


Por Antonio Ruiz

La mejor entrevista de selección

El factor humano constituye el auténtico capital de una empresa. Es por eso que le entregamos cómo encontrar a los profesionales adecuados.

Si le preguntamos a cualquier empresario por lo que considera el bien más preciado de su organización, en la mayoría de casos se referiría a los profesionales de su organización, ya que el factor humano constituye el auténtico capital de una empresa, especialmente en aquellas dedicadas a gestionar bienes intangibles. No obstante tener a los mejores trabajadores o simplemente a los más adecuados depende por una parte del éxito de un buen proceso de selección y por otra de que se cumplan las expectativas deseadas cuando se cruzó por primera vez la puerta del lugar de trabajo. Un proceso de selección realmente eficiente no es un concurso de ofertas para un puesto de trabajo porque además de conocimientos habilidades o experiencia, se desea que el futuro trabajador este motivado no sólo por el puesto y el salario sino que se enamore de nuestra cultura, y además decida defenderla, por ello, además del profesional competente se busca atraer a la persona que está dentro.

Para conseguirlo, la entrevista profesional es sin duda el escenario ideal para superar la auténtica prueba de fuego que decide la idoneidad de un candidato aspirante a un trabajo sin obviar la importancia de las pruebas psicotécnicas y virtuales. Sin embargo, hay pocas personas que sepan realizar una entrevista de selección sin caer en tópicos siguiendo un guión que conduzca a obtener información del entrevistado y además, resistiendo a la curiosidad de las respuestas o a la interacción del otro sin perturbar el objetivo previsto, por ello, es conveniente que la entrevista debe estar siempre ordenada por fases. Ante todo hay que crear un ambiente no amenazador a fin de que el entrevistado se sienta seguro, libre y cómodo. Lo propio es presentarse y romper el hielo con temas absolutamente previsibles, el tiempo, el tráfico o cualquier noticia de actualidad.

Durante el desarrollo de la entrevista debe mantenerse un esquema de preguntas abiertas y cerradas así como la denominada escucha activa, evitar interrumpir, no discutir, ni juzgar y repreguntar lo necesario a fin de situar el contexto en el espacio personal, ambiental y profesional del entrevistado. Las razones para presentarse al puesto ofertado, sus expectativas, la formación, la experiencia profesional, los motivos del cambio, su ambiente social y familiar, naturalmente la imagen, el grado de comprensión y especialmente su actitud, todo ello es relevante para conocer una persona. La ventaja de seguir un guión permite no olvidarse nada, por ello muchos consultores siguen una misma estructura en todas las entrevistas, no obstante y cuando ha existido una auténtica comunicación entre las partes y se ha respetado la asertividad es fácil conseguir abrir las emociones y por este camino descubrir otros aspectos de la personalidad del entrevistado que pueden resultar decisivos para proponer su candidatura. Si estimamos que la sinceridad y la naturalidad son el camino que puede permitirnos conocer mejor a otra persona, en una situación dominada por el interés profesional como sería una entrevista, la habilidad del entrevistador debe llevarle a eliminar todo el envoltorio de autodefensa que normalmente viste al entrevistado, extrayendo su auténtico yo y sus intereses de forma sutil y eficiente.

No es fácil ser un buen entrevistador como tampoco es lo mismo tener información que crear comunicación. El buen entrevistador debe usar su inteligencia emocional para empatizar con el ser humano que tiene delante. Si tuviera que definir un perfil ideal diría que debe ser alguien que ante todo se conozca y acepte a sí mismo porque sólo desde este punto puede ser capaz de comprender mejor a los demás.

Por: Miquel Bonet

27 febrero 2008

Howard Beale (Network 1976)

No tengo qué decirles que las cosas van mal. Todos lo saben. Es una depresión. Todos están sin trabajo o con miedo a perderlo. Un dólar no vale más que cinco centavos.
Los bancos se van a la quiebra. Los tenderos guardan pistolas bajo el mostrador. Los inadaptados andan libres. Por ningún lado, la gente parece saber qué hacer y no se ve el final. Sabemos que el aire es inadecuado para respirar y también lo es nuestra comida.
Nos sentamos a ver la televisión mientras el anunciador nos dice que hoy hubo 15 homicidios y 63 crímenes violentos ¡como si así deberían ser! Sabemos que las cosas están mal. Peor que mal. Es una locura.
Todo por todas partes es una locura, por eso ya no salimos. Nos sentamos en casa. Poco a poco el mundo en que vivimos se empequeñece. Todo lo que decimos es: "Por favor. Al menos déjennos en paz en nuestra casa. Quiero tener mi tostador, mi televisor, mis neumáticos con bandas de acero. No diré nada. Sólo déjennos en paz".
No los voy a dejar en paz. ¡Quiero que se enojen! No quiero protestas ni disturbios. No le escriban a su congresista. No sé qué decirles que le escriban. No sé qué hacer sobre la depresión, la inflación...los rusos, el crimen en las calles. ¡Todo lo que sé es que primero tienen que enojarse! Tienen que decir:” ¡Soy un ser humano, maldita sea! ¡Mi vida tiene valor!" Entonces, quiero que ahora se levanten. Quiero que todos se levanten de sus sillas. Quiero que se levanten ahora y vayan a la ventana...la abran, saquen su cabeza y griten: "¡Estoy muy furioso, y ya no lo aguantaré más!" Quiero que se levanten ahora. Vayan a las ventanas. Ábranlas, saquen su cabeza y griten:

"¡Estoy muy furioso y ya no lo aguantaré más!"
"¡Ya no lo aguantaré más!"

Después pensaremos qué hacer sobre la depresión y la crisis del petróleo. Primero, levántense de sus sillas... abran la ventana, saquen su cabeza y griten:

"¡Estoy muy furioso...y ya no lo aguantaré más!"

Pero primero tienen que enojarse. Tienen que decir: "¡Estoy muy furioso
y ya no lo aguantaré más!"¡Levántense! Saquen la cabeza por la ventana y sigan gritando. Griten: "Estoy muy furioso. Ya no lo aguantaré más".Levántense de sus sillas. Ábranla y saquen la cabeza. Griten y sigan gritando...¡Estoy muy furioso!¡Ya no lo aguantaré más! ¡Estoy muy furioso y ya no lo aguantaré más!¡Estoy muy furioso, y ya no lo aguantaré más!

08 febrero 2008

Marcelo T se pone las pilas

Por Gonzalo M. Montesinos


Por fin empezamos a notar medidas que tienden a mejorar la calidad de vida en la facultad. Recientemente se "limpio" la entrada a la sede Marcelo T. dejando un lugar mas amplio para transitar en el hall, no solo reduciendo la contaminacion visual y la desprolijidad sino garantizando condiciones de seguridad necesarias en caso de emergencias como puede ser un incendio. Y a parte, dejen expresarme como el estudiante que soy, estaba un poco harto de tener que esquivar gente, mesas y tardar dos dias para llegar al ascensor o a la escalera cada vez que queria entrar a la facu. En fin es una buena noticia, y no es que tenga nada contra los centros de estudiantes, pero se podrian juntar para reducir los carteles en el resto de la facu y proponer medios publicitarios mas ordenados y menos molestos para los que queremos estudiar en condiciones, como minimo, no molestas. Asi es como quedo la facu:

Espero sus opiniones